Día 67 | La ternura de Dios

Viernes 8 de abril de 2022

Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonando los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

-Efesios 4: 32

Un requisito esencial para recibir e impartir el amor perdonador de Dios es conocer ese amor que nos profesa y creer en él. 1 Juan 4: 16. Satanás obra mediante todo engaño a su alcance para que no discernamos ese amor. Nos inducirá a pensar que nuestras faltas y transgresiones han sido tan graves que el Señor no oirá nuestras oraciones y que no nos bendecirá ni nos salvará. No podemos ver en nosotros mismos sino flaqueza, ni cosa alguna que nos recomiende a Dios. Satanás nos dice que todo esfuerzo es inútil y que no podemos remediar nuestros defectos de carácter. Cuando tratemos de acercarnos a Dios, sugerirá el enemigo: De nada vale que ores; ¿acaso no hiciste esa maldad? ¿Acaso no has pecado contra Dios y contra tu propia conciencia? Pero podemos decir al enemigo que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1: 7. Cuando sentimos que hemos pecado y no podemos orar, ése es el momento de orar. Podemos estar avergonzados y profundamente humillados, pero debemos orar y creer. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. 1 Timoteo 1: 15. El perdón, la reconciliación con Dios, no nos llegan como recompensa de nuestras obras, ni se otorgan por méritos de hombres pecaminosos, sino que son una dádiva que se nos concede a causa de la justicia inmaculada de Cristo. {Or 06 299. 1}

Dios se dio a sí mismo en Cristo por nuestros pecados. Sufrió la muerte cruel de la cruz; llevó por nosotros el peso del pecado, “el justo por los injustos”, para revelarnos su amor y atraernos hacia él. “Antes—dice—sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.21 Dejad que more en vosotros Cristo, la Vida divina, y que por medio de vosotros revele el amor nacido en el cielo, el cual inspirará esperanza a los desesperados y traerá la paz de los cielos al corazón afligido por el pecado. Cuando vamos a Dios, la primera condición que se nos impone es que, al recibir de él misericordia, nos prestemos a revelar su gracia a otros. {DMJ 97. 3}

Pregunta que proviene del corazón: ¿Conoce y cree al Señor que Dios tiene para usted? Debido a tu pecado, estarás cediendo a tu debilidad, ¿sientes que no puedes orar, o crees que la sangre de Jesús te limpia de todos los pecados? ¿Reconoce que el perdón nos reconcilia con Dios y que es un regalo de Dios debido a Su justicia sin mancha? ¿Eres igual a Jesús, amables unos con otros, tierno de corazón y perdonas los unos a otros? ¿Estás seguro de venir a Dios, para recibir misericordia de Él y entregarse para que Su gracia sea revelada a los demás?

  1. Oremos para que el Espíritu Santo se desarrolle en usted, la ternura de corazón y la vida divina de Cristo para que pueda revelar el amor del cielo que inspirará esperanza en los que no tengan esperanza y traerá la paz del cielo al corazón afligido por el pecado.
  2. Oremos para que los miembros de la iglesia en El Salvador comprendan que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es un movimiento profético con un mensaje profético al que el cielo le ha confiado una misión profética especial. Ahora es el momento de brillar para la gloria de Dios.
  3. Oremos por los ministerios para personas sin hogar. Oremos para que los involucrados sean un reflejo lleno de espíritu de Jesús mientras sirven a las personas sin hogar.
  4. Oremos para que la Red de Testigos en Línea (NOW en Ingles) se implemente y se convierta en una herramienta eficaz para testificar.


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