Día 52 | Un corazón entregado a Dios

Jueves, 24 de marzo de 2022 –

Más si desde allí buscares á Jehová tú Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

-Deuteronomio 4: 29

Cada cual debe tratar de conocer la Palabra de Dios por sí mismo mediante ferviente oración, y cumplirla. Solamente cuando pone su confianza en Dios cada día, y no en el brazo de carne, obtendrá el alma la experiencia necesaria para responder esta oración de Cristo: “Y esta empero es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado”. Juan 17:3. Esta es la lección que se da a cada alma que ha comenzado el nuevo año. En todas las preocupaciones temporales de ustedes, en todos los cuidados y ansiedades, esperen en el Señor. No confíen en príncipes, ni en hijos de hombres porque ocupan cargos de confianza. El Señor ha unido los corazones de ustedes con el de él. Si lo aman, y han sido aceptados en su servicio, lleven al Señor todas sus cargas, públicas y privadas, y esperen en él. Tendrán entonces una experiencia individual, una convicción de su presencia y su disposición a escuchar las oraciones de ustedes en demanda de sabiduría e instrucción, que les dará seguridad y confianza en la buena voluntad del Señor para socorrerlos en sus perplejidades… {CDCD 80. 3}

Pregunta que proviene del corazón: ¿Buscas al Señor tu Dios? ¿Está orando fervientemente para conocer la Palabra de Dios? ¿Está poniendo diariamente su confianza en Dios y no en el brazo de la carne? ¿Estás llevando tus cargas, tanto en público como en privado, al Señor y esperas en Él?

  1. Oremos para que busquemos a Dios con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma para que tengamos un corazón entregado.
  2. Oremos por los miembros de la iglesia que viven en Antigua. Oremos para que haya crecimiento de la iglesia, mayor compromiso con Dios y Su servicio, así como puntualidad y consistencia en la asistencia.
  3. Oremos por una visión celestial que podamos ver más allá de la tumba, más allá del dolor, el sufrimiento y las dificultades de esta vida, para ver la recompensa celestial que espera a los que son fieles hasta el fin.
  4. Oremos por los Ancianos de nuestras iglesias instruidos en las doctrinas y las creencias fundamentales que permitirán que el Espíritu Santo dirija sus vidas.

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